
Veintitrés de julio de 2011. Será una nueva fecha para recordar. Una triste fecha. Un adiós siempre presente que, no por mucho anunciado, dejó de sorprender. Todo el mundo dice "se veía venir", "era una drogadicta", "era una borracha" y yo contesto... "pero sobre todo era un genio..."
No me voy a meter en su vida, no me incumbe, no soy quién para hacerlo. Voy a escribir sobre esa diva del soul a la que descubrí años atrás antes del "boom" mediático, antes del "Rehab". Para mí Amy es y será siempre Frank. Por que la Amy de Frank y la de Back to Black son dos personas completamente diferentes.
Creo (y como es sólo una opinión puedo estar totalmente equivocada) que la verdadera Amy es la del primer disco. Descubierta en la adolescencia por la multinacional Universal, debutó en 2003 con un disco lleno de composiciones ingeniosas, con un tono sincero, en el que escribía al amor (pero no al melódico de rima fácil), al sexo (pero sin convertirlo en algo pornográfico), al dolor (al que es de verdad difícil sacar), en definitiva, a la vida real. Era un álbum tan real y honesto que muchas veces me llevaba a pensar... "¿quién eres y por qué estás escribiendo sobre mi vida?".
Hablo de esa Amy a la que no le hacía falta el moño imposible, los mil tatuajes, las uñazas y la pose de tipa mala. Frank recibió una estupenda acogida, con maravillosas críticas tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos. Billboard calificó el álbum como extraordinario y acerca de la voz de Winehouse dijo que era "temblorosa a veces, pero no deja de ser asombrosa". Con tan solo 20 años lo tenía todo. El respeto del público y de la crítica y el éxito.
Amy se estrelló, como tantos otros, contra el estrellato. Preparando su segundo disco fue cuando empezó a "perderse", cuando sus allegados le dijeron "tienes que ir a rehabilitación" y, gracias a ello, escribió la respuesta más poderosa, Rehab. Un segundo disco, Back to Black, mucho más sincero y desgarrador que el anterior, en el que se exponía tanto que ya no cabía espacio para la imaginación.
Hemos perdido a una diva, porque ella era una DIVA, sí, en mayúsculas. No la recordaré por cantarle al mundo "no, no, no" si no por enseñarme a ser fuerte y a no tener miedo a mostrarse tal como eres.
Amy, you should HAVE BEEN stronger than me...


